Arco de la Calzada
Que la Calzada de los Héroes tenga un arco y que encima de este haya un león parece una obviedad. Pero no siempre fue así.
En 1836 se aprobó el proyecto de una calzada y un puente para hacer más digna y ágil la entrada a la ciudad para quien venía por el antiguo camino real a Guanajuato, (luego carretera León-Silao). El estreno fue hasta 1850.
El primer arco era efímero y se colocó hasta 1893 para celebrar las fiestas patrias. Gustó tanto que se decidió hacer uno nuevo en forma. De estilo neoclásico y con cantera de la región, el Arco de la Paz o “de la Calzada” quedó concluido en 1896.
Fue el ingeniero Pedro Tejada León quien diseñó el Arco de la Calzada, pero el remate final -incluido el pedestal donde subirían al león- lo aportó Teodoro Galván. La Calzada completó su ornato. La ciudad ganó un simbolo. La ciudadanía, un punto de unión. El visitante, una señal: bienvenido a casa.
No hay registro documental de cómo ocurrió, pero en 1942 se estrenó el primer león, de mampostería, patrocinado por don Francisco Lozornio, fabricante de calzado y generoso filántropo toda su vida.
No era una obra de arte, pero caló en el ánimo de la gente. Tanto que en su momento surgió la iniciativa para tener un león de mejor factura, pero al primero la propia ciudadanía pidió conservarlo.
El cambio de leones del Arco de la Calzada ocurrió en 1958. El “nuevo”, obra en bronce del escultor Humberto Peraza, sigue ahí, orondo, altivo, atisbando sus dominios. El “antiguo”, luego de pasar dos décadas en el parque Juárez, está por cumplir 50 años recibiendo a los visitantes del Zoológico de la ciudad.
Ser de León es un orgullo. Y nuestros leones también.
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